la historia de la fortificación de la «Roca Sagrada»
De las Guerras Médicas al Siglo de Oro
La muralla micénica protegió la colina hasta el 480 a. C., cuando fue severamente dañada por la invasión persa. Después de la partida de los persas, comenzó un gigante proyecto de reconstrucción de los muros. Primero se construyó el muro norte (el muro de Temístocles), incorporando material de monumentos destruidos. Hoy en día, el visitante puede distinguir al norte del Erecteión las vértebras de mármol del Pre-Partenón y partes del antiguo templo de Atenea.
Un poco más tarde, después del 467 a. C., Cimón construyó la muralla meridional (el muro de Cimón). Su construcción requirió la creación de una terraza artificial para agrandar la superficie de la roca. En este caso, también, se utilizó material de construcción de edificios más antiguos.
Adiciones y fortificaciones posteriores
En el siglo III d. C., bajo el temor de la invasión de los Hérulos, se construyó una fortificación suplementaria bajo los Propileos, la más famosa de las cuales era la puerta occidental de Beulé. Desde entonces, la Acrópolis mantuvo su carácter fortificado hasta el siglo XIX. Durante la época medieval (siglo XIII), se reparó la muralla sur y se añadieron torres, como la torre de Koulás y la torre se construyó en la ubicación del actual Belvedere.
Las últimas reparaciones importantes del muro tuvieron lugar en su esquina sureste después de la Segunda Guerra Mundial. Las murallas de Acrópolis no son solo límites, sino una crónica viva que en sus entrañas incorpora la historia de las destrucciones y los renacimientos de Atenas.
























































