Un mundo subterráneo esculpido por la naturaleza
La profundidad de algunas supera los 30 metros, mientras que en otras se puede observar una rica vida marina, con posidonias, esponjas y pequeñas poblaciones de peces que encuentran allí refugio.
Muchas cuevas sirvieron en el pasado como refugio para pescadores y barcos mercantes. El paisaje rocoso y salvaje abraza el azul del mar Egeo, creando imágenes que parecen sacadas de una postal.
- Pentekali, en la costa norte, es la más conocida. Su nombre proviene de las cinco aberturas que permiten que la luz inunde el interior, creando un espectro de colores mágico.
- Diatryptí, en el lado este, impresiona con un arco natural en la roca, donde la luz atraviesa el agua y transforma el interior en un espejo subterráneo.
- Geraniá se encuentra cerca del golfo Achillis y destaca por el sonido de las olas que resuenan en su interior, creando una sensación casi musical que resulta inolvidable.
- Las pequeñas cuevas de Pefko y Agía Fotiní son menos conocidas, pero igualmente impresionantes, ideales para exploraciones en canoa o SUP.





