La famosa capital de las Dodecaneso, y cuarta isla más grande de Grecia, combina armoniosamente elementos medievales y tradicionales, playas de arena fina y montañas cubiertas de pinos, pueblos de montaña y asentamientos costeros, yacimientos arqueológicos y centros turísticos cosmopolitas.
La «isla esmeralda», como se la conoce, tiene una historia milenaria. Alcanzó particular auge en el siglo IV a. C., cuando se erigió en su puerto el famoso Coloso de Rodas, una de las siete maravillas del mundo antiguo. Bizantinos, caballeros de San Juan, otomanos e italianos pasaron sucesivamente por las tierras de Rodas y dejaron su huella en cada rincón.
La isla parece un museo al aire libre, donde el pasado y el presente conviven en armonía. Esto se aprecia especialmente en la ciudad medieval, declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, así como en la pintoresca Lindos, con su imponente acrópolis y los impresionantes edificios de la década de 1920 en la ciudad nueva.
Más allá de su historia, Rodas es una isla de impresionante belleza natural. Disfrutará de las aguas azul verdosas de sus playas y se deleitará con la sombra de los enormes pinos y plátanos de sus montañas. Una fiesta de colores y sensaciones le cautivará, desde los tradicionales pueblecitos con sus manantiales, pequeñas calas, las cuevas, los naranjales y las laderas cubiertas de viñedos, hasta la montaña más alta de la isla, el imponente Atávyro.