Muy cerca de Atenas, justo en el punto donde Eubea casi se une con Grecia Central, se encuentra Calcis. Construida a ambos lados del estrecho del Euripo, la ciudad de la fuente sagrada de Arethusa constituye la puerta de entrada por carretera a toda Eubea.
Su ubicación estratégica convirtió a Calcis, desde tiempos inmemoriales, en una encrucijada de ideas y culturas, un fuerte bastión de los conquistadores de cada época. Hoy en día, es un lugar muy apreciado para escapadas cortas desde la capital. Antes de que se construyera el puente colgante Puente Alto del Euripo, conocido habitualmente como Nuevo Puente de Calcis, el acceso se realizaba por el Puente Viejo, que sigue siendo el hito por excelencia de la ciudad.
Conocido por el fenómeno de las mareas, que cambia la dirección de las aguas cada seis horas aproximadamente, el antiguo puente levadizo atrae a miles de visitantes que acuden en masa para observar este fenómeno tan poco común.
La zona peatonal de Calcis, bellamente diseñada, rebosa de vida día y noche, gracias a las decenas de cafeterías y restaurantes que se alinean a lo largo del paseo marítimo. En la cima de la colina de Kanithos se alza la fortaleza veneciana de Karababa, con las mejores vistas de la ciudad y de todo el golfo de Eubea.