Construida entre el Parnaso y Giona, en las faldas del monte Élatos (Parnaso oriental), Ámfisa se encuentra en el corazón de la Grecia Central. Inexplorada y tranquila, permanece alejada de las luces que brillan en las vecinas Delfos y Arachova.
La ciudad está rodeada por el imponente paisaje natural de Rumeli (Grecia Central), mientras que su símbolo es el famoso olivar que se extiende a sus pies. Se trata del mayor olivar continuo de Grecia, especialmente impresionante por su extensión y su imagen. Más de un millón de olivos, muchos de ellos centenarios, se extienden hasta el golfo de Corinto, creando un escenario único protegido por la red Natura 2000.
Sobre la ciudad, como un vigilante observador, se alza el castillo de Sálona, con una gran historia que se remonta a la antigüedad y llega hasta la Revolución Griega, en la que la zona desempeñó un papel importante.
Más abajo se extiende el barrio de Chármena, el más pintoresco de la ciudad. Callejuelas empedradas, antiguos curtidos y talleres restaurados narran la historia de la curtiduría, manteniendo viva la fisonomía auténtica de Ámfisa.
Amfissa: Los autobuses interurbanos KTEL conectan Amfissa con Atenas, Lamia, Livadia y localidades cercanas. Los servicios diarios desde Atenas tardan unas 2,5 horas, lo que hace del autobús una opción práctica para los viajeros sin coche.