Arta se encuentra en Epiro, aorillas del río Arachthos, y es una ciudad con una larga historia y una identidad distinta. Conocida en toda Grecia por su legendario puente, une la montaña con el elemento acuático y la historia con el presente vivo.
En la antigüedad, se le llamaba Amvrakía y era un centro importante del mundo griego antiguo y la capital del reino de Pirro. Floreció en la Edad Media al ser la capital del Despotado de Epiro, lo que dejó una fuerte huella en la arquitectura y los monumentos de la ciudad. Sus famosas iglesias bizantinas se encuentran entre los monumentos más importantes de Grecia.
Hoy en día, Arta es una ciudad con una intensa vida estudiantil y una rica actividad cultural. Los sabores tradicionales, los productos locales y la hospitalidad de los residentes complementan la experiencia de visitar la ciudad, convirtiéndola en un destino que merece la pena descubrir en profundidad.
La zona alrededor de Arta combina paisajes naturales y monumentos históricos. Las colinas y las montañas que rodean la ciudad ofrecen refugio en densos bosques de hayas, castaños y pinos, mientras que los desfiladeros y las pequeñascascadas son lugares de belleza natural para practicar senderismo y explorar. Pintorescos pueblos mantienen vivas las tradiciones del Epiro, mientras que monasterios, iglesias y pequeños castillos atestiguan su trayectoria larga y tensa.
Los autobuses interurbanos KTEL conectan Arta con Atenas, Tesalónica, Ioánina, Preveza y localidades cercanas. Los servicios diarios desde Atenas tardan alrededor de 5–5,5 horas, ofreciendo una opción fiable para los viajeros sin coche.