Lamía se encuentra en un punto clave de Grecia Central, entre Tesalia y el sur de Grecia. Está construida a los pies del monte Otris y cerca del río Esperqueo. Desde la antigüedad hasta la época moderna, su ubicación estratégica la ha convertido en un lugar de paso, de conflictos y de importantes acontecimientos históricos.
En la antigüedad, aquí floreció una ciudad que conoció el apogeo, las conquistas y las transformaciones. En la época bizantina y medieval, conocida como Zitouni, pasó por manos de francos, catalanes y otomanos, que dejaron su huella principalmente en el castillo. Durante la Revolución Griega, la zona volvió a ser escenario de enfrentamientos, siendo los más conocidos la batalla de Alamana en 1821 y el sacrificio de Athanasios Diakos.
Más allá de su historia, Lamía está rodeada de un rico entorno natural. La fértil llanura de Esperqueo y el cercano monte Oiti crean las condiciones ideales para realizar excursiones por la naturaleza. En toda la zona hay famosas fuentes termales, como las de Ypati, Termópilas y Kamena Vourla, conocidas desde la antigüedad por sus propiedades beneficiosas y estrechamente vinculadas a la identidad del lugar.
Hoy en día, con sus grandes plazas, sus estrechas calles empedradas y su castillo que la corona, Lamía sigue siendo una ciudad viva, puente entre el norte y el sur, la montaña y el mar, con una gastronomía excepcional y gente hospitalaria.
Lamia: Los autobuses interurbanos KTEL conectan Lamia con Atenas, Tesalónica, Livadia, Lamia–Karpenisi y otras localidades regionales. Los servicios diarios desde Atenas tardan aproximadamente 2–2,5 horas, ofreciendo una opción práctica para los viajeros sin coche.