Construida a orillas del río Peneo, rodeada por la fértil llanura de Tesalia y por imponentes montañas, Larisa es una de las ciudades más grandes y animadas de Grecia. Su historia se remonta a la época neolítica. La ciudad se convirtió en un importante centro ya desde la Antigüedad y recibió influencias romanas, bizantinas, francas y otomanas, que dejaron monumentos dispersos como testigos de su pasado.
En su centro histórico se alza la colina de Agios Achilios, la acrópolis de la antigua Larisa, conocida hoy como «Frourio». Aquí la vida cotidiana convive con monumentos antiguos, edificios otomanos y calles peatonales donde podrá disfrutar de tranquilos paseos y descubrir los sabores tradicionales de la cocina de Tesalia, una amplia gama de tentempiés y deliciosos quesos, que puede acompañar con variedades locales de vino y tsípouro.
La ciudad moderna cuenta con numerosas cafeterías, por lo que es famosa como la ciudad del café, mientras que en sus barrios se extienden los aromas del pan recién horneado y las empanadas tradicionales. El río Peneo está omnipresente y aporta el elemento acuático a una ciudad famosa por su calor. A su alrededor se extiende la llanura de Tesalia, que ofrece generosamente sus productos: algodón, cereales, vino y frutas y verduras.
Los autobuses interurbanos KTEL conectan Larisa con Atenas, Tesalónica, Volos, Tríkala y localidades cercanas. Los servicios diarios desde Atenas duran aproximadamente 4–4,5 horas, mientras que los autobuses desde Tesalónica tardan alrededor de 2–2,5 horas, ofreciendo una opción fiable para los viajeros sin coche.