El Pelión se eleva al este de Volos, entre el mar Egeo y el golfo Pagasético. En las laderas de la montaña se encuentran enclavados 24 pintorescos pueblos, rodeados de plátanos, castaños y abetos. Desde ellos parten caminos que conducen a magníficas playas, combinando a la perfección la montaña con el mar.
Según la mitología griega, en Pelión vivía el centauro Quirón, sabio maestro de Asclepio y Aquiles, que conocía la astrología y la adivinación, los secretos de la naturaleza y las hierbas medicinales. La montaña sigue siendo hoy en día famosa por sus hierbas, ya que en sus laderas crecen más de 1.000 especies diferentes.
Los pueblos, con sus casas señoriales de piedra, sus magníficas plazas con plátanos centenarios, sus empinadas callejuelas empedradas y sus fuentes de agua fresca, crean un escenario de cuento de hadas en medio de la exuberante vegetación. Cada uno tiene su propio encanto único. Desde los más conocidos, como Makrinitsa, Portaria y Tsagarada, hasta los más apartados, todos cautivan con sus casas de piedra, sus patios floridos y sus vistas que quitan el aliento. Cascadas, senderos y frondosos bosques cerca de playas de aguas cristalinas conforman un escenario que le cautivará.
Los autobuses interurbanos KTEL conectan la región con Atenas y Tesalónica a través de Volos, donde los viajeros hacen transbordo a autobuses locales que sirven a los pueblos de Pelión. El tiempo total de viaje desde Atenas es de aproximadamente 4,5–5 horas, mientras que desde Tesalónica es de unas 3–3,5 horas, dependiendo de las conexiones.