La Ciudadela Viva de Bizancio
El Escenario de la Grandeza
Deambular por los barrios de Mistrás, desde el imponente Castillo en la cima hasta la Mesochora (ciudad media) y la Exo Chora (ciudad exterior), recuerda al escenario de un cuento de hadas. La grandeza de épocas pasadas se refleja en los impresionantes Palacios de los Paleólogos, en las residencias señoriales de nobles como Láscaris y Fragópoulos, así como en los importantes monasterios de Perivlepto y Vrontochio. Las iglesias de San Demetrio y de la Pantánassa, con sus excelentes frescos, constituyen ejemplos supremos del arte bizantino.
El Último Destello del Imperio
Mistrás no fue simplemente una ciudad fortificada, sino la capital del Despotado de Morea durante dos siglos. Representó el último destello espiritual y artístico de Bizancio antes de que el imperio se extinguiera definitivamente. La imagen de la ciudad, con el pueblo acudiendo a las calles y las delegaciones extranjeras dirigiéndose a los palacios para presentar sus respetos al soberano, permanece viva en la imaginación de cada visitante.
El Museo y el Patrimonio Cultural
El recorrido finaliza de manera ideal con una visita al impresionante Museo Arqueológico, que se alberga en un edificio de piedra de dos plantas que data de 1754. Allí se custodian valiosos objetos que iluminan la vida cotidiana y religiosa de la ciudadela. Mistrás, reconocido como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, sigue siendo uno de los sitios arqueológicos más bellos del mundo, ofreciendo un viaje a través de la gloria del helenismo medieval.

























































